viernes 28 de marzo de 2008


Estás preocupado por el calentamiento global, por los efectos sobre nuestra vida y la de las demás especies, hay mucho para hacer, sabemos que hace falta un cambio, lo que no sabemos es cuanto estamos dispuestos a cambiar cada uno de nosotros. Es más fácil culpar a terceros, a las grandes corporaciones, a los políticos que dirigen el destino del mundo, es más fácil hablar que hacer algo concreto.
No esperes que otros lo hagan por vos, te invitamos a sumarte a nuestra campaña de limpieza de bardas, los primeros sábados de cada mes, también podes desarrollar tu propia campaña, más allá de lo que hagas en tu vida privada, que es lo más sustancial, cambiar los hábitos de consumo y estilo de vida por uno más amigable con el medio ambiente.

La defensa del planeta comienza por casa

Los mayores responsables de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) son las industrias y los medios de transporte. Pero también a escala individual se puede combatir el cambio climático. El WWF explica cómo hacerlo.
Aquí les presentamos los principales:

"Electricidad verde": la energía obtenida del sol, el viento, la biomasa y la energía hidráulica ecológica, no generan prácticamente CO2. Utilizándolas, un hogar promedio europeo podría "ahorrar" cerca de 520 kilos de dióxido de carbono al año.

Aparatos eléctricos: los televisores o equipos de música deberían apagarse por completo cuando no sean utilizados, en lugar de quedar en "stand by". También los cargadores y acumuladores deben ser sacados del enchufe, ya que consumen electricidad aunque no se los esté ocupando.

Neumáticos: mantener la presión adecuada en los neumáticos ahorra combustible y reduce la emisión de gases de efecto invernadero. Si la presión es demasiado baja (0,5 bares menor de lo indicado), el consumo de combustible se incrementa en un 5%.

Lámparas de bajo consumo: las bombillas de bajo consumo de electricidad pueden proporcionar la misma intensidad de luz, ahorrando hasta un 80% de energía eléctrica. Además duran más que las convencionales. Quien las utiliza durante 5 horas al día, puede ahorrar 250 kilos de CO2 al año.

Cocina: tapar la olla al cocinar reduce el tiempo de cocción y, por ende, el gasto de energía. Quien tapa las ollas puede ahorrar aproximadamente 120 kilos de CO2.

Calentadores de agua: estos aparatos necesitan menos energía que una hornilla de cocina eléctrica para hacer hervir el agua. Quien los utiliza dos veces al día ahorra más de 30 kilos de CO2 al año.

Alimentos: quien consume productos de la región, que no deben ser importados o transportados desde lugares muy distantes, también contribuye a reducir las emisiones de CO2.

Las propuestas del WWF son sencillas y en la mayoría de los casos sirven también para ahorrar dinero. Además, los cálculos de ahorro son sencillos: por cada kilowatt/hora se emiten aproximadamente 650 gramos de CO2 a la atmósfera.

Saque Ud. sus propias cuentas.